Con las ideas claras.
La mayoría de las personas descubren el network marketing en medio de otros planes, mientras se preparan para otra carrera o en una crisis profesional en la que les toca preguntarse si estaban en el camino correcto. Daniel González, sin embargo, ya soñaba con ser parte de la industria a la edad de 11 años.
Conoció de su existencia a través de un amigo y, desde ese entonces, no era capaz de soñar con ningún otro futuro que no le llevara a ser un líder en una gran compañía, fascinado no solo por el modelo de negocio, sino también por toda la filosofía y la cultura de crecimiento personal.
A la edad en la que otros chavales se preocupan apenas por las notas de clase y mucho más por jugar y vivir sus aficiones por las tardes, Daniel se empapaba de literatura como la de Kiyosaki, estudiando sobre los Top Earners de la industria, acudiendo a seminarios y presentaciones. Se preparó, como cualquier estudiante se prepara para su carrera de mañana, hasta el día en que legalmente podía inscribirse en su primera compañía, al cumplir los 14.
Un líder por vocación pura que eligió este camino teniendo las ideas muy claras.
La mayoría de las personas en esta industria se preparan sobre la marcha, una vez comienzan a desarrollar el negocio. Daniel entró preparado, pero aún así era joven, inexperto y le esperaban sus propios retos. El principal es que era precisamente demasiado joven y decidido, y no todo el mundo podía llegar a entenderlo. Construir comunidad, confianza y llegar a hacerse respetar por sus compañeros, muchos ya adultos con sus propias experiencias, no fue fácil.
Sin embargo, al cumplir los 15 ya había ganado su primer viaje de incentivo. Una pequeña victoria que demostraba que era tan capaz de lograr grandes resultados como cualquiera. Ese fue el momento en el que Daniel supo que estaba en el camino correcto, que tenía una carrera en el Network Marketing y que debía darlo todo por su meta. Pasó los siguientes 4 años desafiando ese prejuicio con más resultados. Daniel recuerda que en esta etapa de su vida fue muy importante dar con los mentores apropiados.
Cambiando el enfoque.
La mentalidad y la preparación son esenciales, pero sin una buena oportunidad o, al menos, una oportunidad con la que conectes del todo, el trabajo no será suficiente. Con esta filosofía, Daniel siempre se decantaba por proyectos con producto físico, y se alejaba del boom digital. Simplemente no conectaba con ello. Y a medida que Daniel crecía como líder, también vivía cambios en su vida: se casó y empezó a formar una familia.
Convertirse en padre le supone tener que definir seriamente qué quiere hacer con su carrera: qué tipo de proyecto busca y cómo quiere enfocar sus próximos años. Por eso deja de pensar en “buenas oportunidades” y prefiere encontrar compañías duraderas, robustas. Algo que un día incluso legaría a sus hijos.
Sin embargo, la decisión de unirse a LifeWave no vino de una presentación de negocio ni fue una búsqueda activa. Vino de la experiencia propia.
Ya había formado parte del equipo de Esteban Merizalde y Juan Carlos Garduño en el pasado, de hecho fueron sus mentores, pero retomaron el contacto cuando en su hogar se dieron algunos problemas de salud. Daniel había visto testimonios de personas que utilizaban los productos de LifeWave y decidió probarlos cuando su familia atravesaba una situación de salud que les llevó a buscar alternativas complementarias.
Poco tiempo después, la familia percibió un cambio muy positivo en la situación, una experiencia que les dejó profundamente impresionados.
Un producto que había probado y que le estaba dando resultados reales. Una compañía donde estaban sus mentores, y que tenía muchos años de funcionamiento, sólida. Y, para colmo, un producto físico que de verdad podía mejorar la vida de las personas.
Esto era realmente lo que Daniel había estado esperando toda su vida. Entonces, tomó la decisión.
La mentalidad U90X y los pilares del liderazgo de Daniel.
Más allá de la parte de producto y corporativa, una vez Daniel comenzó a trabajar con Esteban y Juan Carlos, entró también en contacto con U90X, una nueva filosofía de liderazgo.
Primero de todo, crear una comunidad que apoye el crecimiento de todos. Donde existe la posibilidad de una vida exponencial, en la que se mejoran todas las áreas de la vida de cada persona.
U90X se alinea con los valores y principios de Daniel, un líder cuya meta nunca es reclutar sino crear procesos, dar más valor del que se recibe. No se construyen equipos, se crean familias que se acompañan. En estas familias caben los líderes más jóvenes y los aprendices de 80 años, con todo tipo de perfiles.
Para Daniel, lo realmente importante es que la persona que entre, tenga la mentalidad de construir a largo plazo y con solidez. Cualquier otra cosa es secundaría. Entrar con todo, incluso si solo tienes 2 horas para hacerlo al día. Se trata de un líder que vive para ver brillar a los suyos.
Para conseguirlo, nunca se trata de la motivación sino de, cómo dice él, la inspiración. La inspiración florece dentro de las personas y las impulsa a mejorar. Pero con inspirar no es suficiente, también fomenta la salud física y mental, algo que vive en los principios de u90x; un estilo de vida que permita a las personas tener el mejor enfoque, la mejor actitud y los mejores resultados. Cuando te sientes bien, puedes con todo.
El éxito también es aprender a soltar la mano.
A sus 26 años, Daniel se ha convertido en un mentor experimentado que transforma vidas, pero aún está en el proceso de aprender a soltar un poco más, dejar a sus compañeros cometer sus propios errores, a reconocer sus responsabilidades y fortalezas propias y, sobre todo, aprender a descansar un poco más.
Empoderar es también dejarlos volar sin ayuda.
Pero es una de sus metas en las que trabaja activamente, saber poner los límites. Saber cuando es tiempo de ser mentor y cuando es tiempo de ser papá, disfrutar del tiempo en familia y de los pequeños momentos, tener aficiones que no sean parte del negocio…
Pero, ¿puede un líder de vocación pura como Daniel dejar de serlo a tiempo completo, en la edad en la que la mayoría de las personas aún están entendiendo cuál es su dirección profesional?
Confiesa que habrá temporadas, que todo lo definirán los propósitos y las metas de cada momento. Pero su principal propósito siempre va a ser construir para tener la libertad de no necesitar dedicar cada día de su vida al trabajo. Esta es una meta que también desea ver hecha realidad en las vidas de quienes trabajan con él, que todos en su organización tengan la libertad de vivir con sus familias de la manera que deseen y disfrutar de su tiempo.
En estos momentos va por muy buen camino. Es actualmente Executive One Star, un rango que solo ocho personas en todo México tienen en esta compañía, aunque nunca se refiere a este rango como algo suyo, sino como un logro del equipo. Un equipo que a día de hoy se extiende por 10 países diferentes.
El futuro está lleno de luz.
Mirando hacia el futuro, Daniel González está convencido de que el Network Marketing vive una etapa de profunda transformación. En un contexto donde las personas buscan cada vez más bienestar, innovación y oportunidades con visión de largo plazo, cree que el verdadero diferencial estará en construir organizaciones basadas en el liderazgo, la confianza y el desarrollo integral de las personas.
Su meta no es únicamente alcanzar el rango Presidencial o expandir su organización a nuevos mercados; su mayor aspiración es ver crecer a cientos de líderes capaces de transformar la vida de sus familias y de generar un impacto positivo en quienes los rodean. Para él, el éxito no se mide solo por los resultados personales, sino por el legado que deja en cada persona que decide emprender el mismo camino.
La historia de Daniel demuestra que el liderazgo no se construye de un día para el otro, que requiere un compromiso férreo y la capacidad de pensar a largo plazo. Sobre todo, que no hay ninguna barrera cuando tienes un sueño, la convicción y las ideas muy, pero que muy claras.