Las caídas del S&P 500 son normales… y buenas

Este gráfico es probablemente uno de esos que cualquier inversor debería mirar de vez en cuando. De hecho, lo vimos hace poco en un artículo. Compara la rentabilidad del S&P 500 al terminar cada ejercicio con la máxima caída sufrida en algún momento de ese mismo año. Y ambas cosas pueden ser muy distintas. Lo recordamos hace muy poco en este artículo. Pero prefiero pasarme de pesado a que no se recuerde este hecho suficientemente.

Comportamiento histórico y la realidad de las caídas del S&P 500

Entre 1980 y 2025, el S&P 500 terminó en positivo en 38 de 46 años, aproximadamente un 83% de las ocasiones. Sin embargo, todos esos ejercicios tuvieron algún momento de caída. Es más, la máxima caída intraanual media ronda el 14%.

Es decir, podemos tener un año perfectamente bueno mientras atravesamos por el camino una corrección que, vivida en tiempo real, parece el comienzo del Apocalipsis.

Ejemplos recientes: 2025, 2026 y la crudeza de 2020

2025 y 2026 son un reciente y claro ejemplo. En algún momento del ejercicio el S&P llegó a caer un 19% desde máximos. Quien mirase únicamente ese momento podía pensar que el año estaba perdido. Terminó con una rentabilidad del 17,9%.

En 2020 sucedió algo todavía más salvaje. La pandemia provocó una caída máxima del 34%. No estamos hablando de volatilidad agradable ni de cuatro sesiones complicadas. Un tercio del valor del mercado desapareció temporalmente. Pues bien, el ejercicio terminó con una subida del 18,4%. Y al año siguiente sumó +28,7%. Como para haberse salido en un -20%. Te tiras de los pelos.

La volatilidad forma parte de la inversión

No siempre ocurre, evidentemente. 2008 o el más reciente 2022 así nos lo recuerdan. Pero son episodios mucho menos frecuentes que una recuperación dentro del mismo año. De todos modos, los siguientes 13 años tras el 2008, con la salvedad de un -4,4% en 2018, todos los años tuvieron rentabilidades positivas y, prácticamente todos con rentabilidades de doble dígito; algunos de ellos superando ampliamente el +20 o el +30%.

La tabla que os pongo ahora lleva la idea todavía más lejos. Recoge desde 1928 las sesiones de descensos del S&P 500. Y hay una característica común en cien años de historia: todos los años hay días malos.

En 2026 ya aparecen 20 sesiones con caídas diarias de al menos el entorno del 1%. Y, sin embargo, el S&P 500 va ganando alrededor de un 14% en el año.

Cada año cambia la historia del mercado, pero las jornadas negativas están siempre ahí. Y los buenos resultados también. Y es que esperar a invertir cuando desaparezca la volatilidad equivale a esperar algo que probablemente nunca llegue. La volatilidad no es un accidente o algo que haya que esperar a que desaparezca. Forma parte de la inversión.

Fuente: Yahoo Finanzas

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